El Maltrato y El Castigo

En el siguiente artículo haremos un análisis de la diferencia entre el maltrato y el castigo, también veremos los diferentes tipos de maltratos que se pueden presentar. Continúe leyendo para obtener mayor información...

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El presente documento busca como primera medida definir que es el maltrato, para posteriormente contrastar dicho concepto con el castigo, y realizar su respectivo análisis y diferenciación. Es toda acción u omisión que interfiera negativamente en el sano desarrollo físico, mental o emocional de un menor, causado de manera intencional y no accidental por un adulto a cuyo cuidado se encuentra el niño o la niña; generando lesiones físicas leves, moderadas o de gran intensidad y múltiples conflictos en su vida afectiva, tales como frustraciones y traumas de orden emocional.

Lo mencionado anteriormente manifiesta que la característica más importante del maltrato se relaciona con la obstaculización del sano desarrollo de las dimensiones de la persona. Por tanto, es de vital importancia analizar los tipos de maltrato que existen para tener una visión más clara de lo que significa dicho concepto.

Existen diferentes formas de maltrato las cuales se mencionaran a continuación:

Maltrato físico: Hace referencia a la agresión física proporcionada a un menor, causado de manera intencional por parte de los padres, personas del grupo familiar o cuidadores. Puede ser de intensidad leve, moderada o grave y su ocurrencia antigua, reciente o recurrente.

Maltrato psicológico o emocional:Se refiere a una agresión a la vida afectiva del niño, lo cual genera múltiples conflictos, frustraciones y traumas de orden emocional, en forma temporal o permanente. En estos casos, la conducta del agresor es ajena a todo sentido constructivo, educativo o protector para con el menor.

Maltrato durante la gestación: Son aquellas conductas que por acción u omisión agreden a la mujer embarazada poniendo en peligro el desarrollo normal del feto. Su gravedad está dada según el riesgo directo o indirecto para el desarrollo del niño por nacer. Indudablemente para que el feto llegue al nacimiento en las mejores condiciones de vida, la madre debe haber sido atendida, pues la atención prenatal es determinante en cómo va a nacer el bebé.

Síndrome del bebe zarandeado: Es un tipo de maltrato infantil en el que se sacude fuertemente a los bebés. Esto puede producir graves lesiones y en algunas ocasiones llevar hasta a la muerte. Este síndrome se presenta porque un adulto vuelca su frustración o ira en el bebé, generalmente porque no cesa de llorar o está muy inquieto.

Maltrato por negligencia: Se refiere a privar a los niños o niñas de los elementos básicos necesarios para garantizar su desarrollo armónico e integral: es decir, de alimentación, educación, salud, cuidado, afecto, entre otros.

Maltrato social o institucional: Es la falta de satisfacción de las necesidades básicas de los niños y niñas, como consecuencia de la ausencia de garantías estatales para el acceso a los servicios sociales de subsistencia, de quienes tienen a cargo su crianza y cuidado

Abuso sexual: Cualquier interacción o actividad de tipo sexual (con o sin contacto) realizado a la fuerza, mediante engaños o sobornos, entre un menor de edad y un adulto (con una diferencia de al menos 5 años respecto a la víctima) para gratificación o provecho de este último y/o de terceras personas, desconociendo el desarrollo psicosexual del niño o niña.

Antes de seguir con la explicación de las formas de maltrato, es prioritario definir el término violencia, para la mejor comprensión de los aspectos que se mencionaran a continuación.

La violencia se define como la aplicación por parte de distintos agentes (Estado, comunidades, instituciones, familias e individuos) de medios o procedimientos que por acción u omisión vencen la resistencia, se ejecutan contra el modo natural o fuera de toda razón y justicia (Mateos, 2001).

La anterior definición se encuentra muy ligada con las formas de maltrato que se van a tratar a continuación; por ello es de vital importancia definir la violencia para empezar a darse cuenta de la infinidad de formas en que puede presentarse.

Violencia intrafamiliar: Es toda acción u omisión protagonizada por los miembros que conforman el grupo familiar (por afinidad, sangre o afiliación) y que transforma en maltratantes las relaciones entre ellos causando daño físico, emocional, sexual, económico o social a uno o varios de ellos.

Violencia conyugal: Es cualquier acción o conducta que cause muerte, daño o sufrimiento físico o psicológico a cualquiera de los cónyuges, tanto en el ámbito público como en el privado, que tenga lugar dentro de la familia o unidad doméstica o en cualquier otra relación interpersonal, ya sea que el agresor comparta o haya compartido el mismo domicilio y que comprende entre otros, violación, maltrato físico, psicológico y abuso sexual e incesto.

Violencia Sexual: Es toda acción u omisión, voluntaria o involuntaria , protagonizada por un hombre o una mujer, contra otro hombre o mujer, que causando daño físico o emocional, vulnera los derechos sexuales de la otra persona, le impide o limita la satisfacción de sus necesidades sexuales e inhibe el pleno desarrollo de su sexualidad.

Con base a lo anteriormente visto, se puede afirmar que la característica central de todas las formas de maltrato vistas anteriormente es el daño ocasionado a la persona, ya sea físico, psicológico u emocional. Las personas que ejercen el maltrato no lo hacen con fines constructivos, protectores o educativos. Esto se puede ver muy claramente en lo referido al maltrato emocional o psicológico; en cuanto al maltrato físico, entran factores bastante discutibles, ya que para algunas personas esta forma de maltrato se utiliza como un correctivo. Existen padres que no miden sus acciones y le causan daños muy graves a sus hijos pensando que es la forma correcta de educar. En esto influyen fundamentalmente aspectos relacionados con los patrones de crianza, la infinidad de problemáticas que agobian al país, el aceptar la violencia como una forma de relacionarse unos con otros, el bajo nivel de educación, entre otros; esto permite afirmar que para algunas personas el maltrato es funcional en sus vidas, y es una forma de enseñar.

Al ver anteriormente el análisis realizado al maltrato, se proseguirá a explicar el concepto de castigo, para observar las diferencias que existen entre estos dos términos.

Para conceptualizar el castigo se empezara por las definiciones básicas que se pueden encontrar en cualquier diccionario. Castigo es el control del comportamiento de un niño a través del uso de la fuerza o el miedo; Pena que se da al que comete una falta; es utilizado para corregir.

Después de examinar dicho término se mencionara un significado más técnico en el cual el castigo se ve como la operación empírica (presentación o retiro de eventos) que reduce la frecuencia de aparición de una respuesta, y no siempre comprende dolor físico. Es un procedimiento de modificación de conducta (Kazdin, 1978).

Lo anterior menciona que el castigo es un procedimiento utilizado con el fin de corregir o modificar una conducta mediante la presentación o retiro de estímulos. Se observa claramente que el estimulo puede ser doloroso o no doloroso.

Es de vital importancia para este escrito analizar los tipos de castigo que existen, ya que con dicha información se puede realizar una diferenciación más completa entre los dos términos objeto de este trabajo.

Castigo positivo: presentación de eventos aversivos

Después que se ha realizado una respuesta, puede aplicarse un evento aversivo como un golpe o un regaño. Existen dos tipos de eventos aversivos: estímulos aversivos primarios y secundarios. Los eventos aversivos primarios causan una respuesta fuerte a nivel biológico, que no controla el individuo, por ejemplo, un choque eléctrico, ataque físico intenso, luces brillantes y ruidos fuertes son estímulos aversivos primarios y sus propiedades aversivas no son aprendidas. Los estímulos aversivos secundarios o condicionados, adquieren sus propiedades aversivas al relacionárseles con otros eventos aversivos como dolor físico o pérdida de privilegios. Los estímulos aversivos secundarios incluyen gestos, cabeceos, fruncimiento de ceño y multas de tránsito (Kazdin, 1978).

Afirmaciones verbales:

Las afirmaciones verbales en forma de advertencias, desaprobación, decir no, y las amenazas, suelen emplearse en las interacciones cotidianas entre maestro y alumno, padre e hijo y entre hermanos, esposos, amigos y enemigos. De manera ocasional, las afirmaciones verbales se han utilizado para suprimir conducta en investigación aplicada, por ejemplo, los regaños y las afirmaciones de desaprobación se han aplicado en escenarios de salón de clases para reducir el juego durante las lecciones, estar fuera de su lugar, hablar sin permiso y otras conductas desorganizantes (Hall y Col, 1971 citado por Kazdin, 1978).

Choque eléctrico:

El choque eléctrico es otro evento aversivo que puede presentarse después de la conducta, se emplea rara vez, sólo se ha restringido a personas involucradas en conductas peligrosas para sí mismos o para los demás, y que no han respondido a otros procedimientos. Cuando se utiliza el choque eléctrico en esas situaciones extraordinarias, por lo común se hace brevemente en un dedo o el brazo, produciendo una rápida y notable supresión de la conducta. En la actualidad no se usa, en parte debido a que su uso hace surgir tópicos éticos y legales pero también porque se hallan disponibles otras alternativas menos objetables pero efectivas (Kazdin, 1978).

Castigo negativo: retiro de consecuencias positivas

El castigo a menudo toma la forma de retiro de eventos positivos en lugar de presentación de estímulos aversivos posteriores a la conducta. Los ejemplos familiares comprenden pérdida de privilegios, dinero, o al permiso de conducir después de la conducta. Los eventos valorados de manera positiva y que incluso pueden actuar como reforzadores positivos, son retirados como una forma de penalización. Las dos técnicas principales son el tiempo fuera de reforzamiento y el costo de respuesta (Kazdin, 1978).

Tiempo fuera:

El tiempo fuera se refiere al retiro de todos los reforzadores positivos durante un período determinado. Durante el intervalo de tiempo fuera, el sujeto no tiene acceso a los reforzadores positivos que se encuentran disponibles normalmente en el escenario. Por ejemplo, en una clase puede aislarse a un niño de los demás durante 10 minutos; en este tiempo, no tendrá acceso a interactuar con sus compañeros, actividades, privilegios, ni otros reforzadores que por lo común se hallan disponibles. Las ventajas obvias del tiempo fuera son la duración relativamente breve y la ausencia de dolor (Hobbs y Forehand, 1977 citado por Kazdin, 1978).

Costo de respuesta:

El costo de respuesta se refiere a la pérdida de un reforzador positivo. Requiere una penalización de alguna clase, por lo general en forma de multa. Los ejemplos del costo de respuesta en la vida diaria adulta comprenden multas por violaciones de tránsito, cargo por mora, etc. en la vida diaria infantil comprenden quedarse sin ver la televisión, sin jugar, sin usar el ordenador debido al no cumplimiento de normas establecidas (Kazdin, 1978).

Consecuencias punitivas basadas en el esfuerzo

Como consecuencia para la conducta indeseable puede pedírsele a un sujeto que participe en respuestas que implican trabajo o esfuerzo. Esto es distinto de presentarle un estímulo aversivo o retirarle un evento positivo, aquí se le pide que se involucre en una conducta aversiva (Kazdin, 1978).

Sobrecorreción:

La penalización por participar en una conducta no deseada, es llevar a cabo algunas otras conductas en la situación dada, pueden distinguirse dos componentes de la sobrecorrección: el primero denominado restitución, que consiste en corregir los defectos ambientales de la conducta inapropiada. Así, si un niño tira comida en la mesa del comedor, se le pedirá limpiarla completamente. El segundo componente, llamado práctica positiva, consiste en practicar de manera repetitiva la conducta adecuada, por ejemplo, se le pedirá al niño colocar la comida en su plato de modo adecuado varias veces en hilera y quizá también servir la comida a otros (Foxx y Bechtel, 1983 citado por Kazdin, 1978).

El procedimiento preciso de castigo seleccionado en cualquier instancia puede estar determinado por varias consideraciones, a saber, la gravedad de la conducta, el peligro para el sujeto y los demás, la facilidad de poner en práctica el procedimiento en un escenario en particular, y el entrenamiento necesario de la persona que aplica el proceso de modificación conductual. Sea cualquiera el castigo a utilizar, se deben seguir una serie de reglas o principios para que sea efectivo (Moles, 1994 citado por Kazdin, 1978), estas son:

Debe informarse al sujeto cual o cuales van a ser específicamente las conductas a castigarse; debe igualmente informársele de cuál será el castigo a la conducta en cuestión; una vez cumplidos los puntos anteriores, se ofrecerá el castigo en la primera oportunidad que el sujeto emita la conducta y cada vez que lo haga; esto implica que se debe castigar siempre y no a veces; el castigo debe ser contingente a la conducta, y debe tener una latencia corta; el castigo debe ser siempre de la misma intensidad y no depender del estado emocional de quién lo aplica; no se debe generalizar el castigo, debe ser de forma individual y dependiendo de las características de cada sujeto.

Después de hacer el análisis del maltrato y el castigo se pasara a mencionar las diferencias existentes entre los dos conceptos. Como ya se menciono el maltrato tiene un componente central, el cual se refiere a la interferencia negativa del desarrollo de la persona; por otra parte, el castigo se ve como un procedimiento de modificación de conducta que tiene el fin de corregir determinada falta que haya emitido la persona; se utiliza para reducir la probabilidad de que una respuesta vuelva a surgir; es bastante importante mencionar que el castigo no siempre conlleva dolor físico; ejemplos de lo anterior, se encuentran en el análisis del castigo negativo.

El castigo positivo es un procedimiento de modificación de conducta que crea polémica, ya que se basa en la presentación de un evento aversivo para la persona. Dicho evento aversivo puede ir desde un regaño hasta un golpe. Dicho tipo de castigo mencionado anteriormente no se diferencia del maltrato, ya que si analizamos la definición propuesta por el ICBF se nota con claridad que el maltrato genera lesiones físicas leves, moderadas o de gran intensidad y múltiples conflictos en la vida afectiva, tales como frustraciones y traumas de orden emocional. Dicho punto de vista está apoyado por los especialistas en las técnicas de modificación de conducta que se han preocupado por el mal uso y abuso que se hace del castigo. Por ejemplo, las familias de niños que se desvían del patrón tienden a utilizar el castigo más estricto y frecuente que las familias de niños que se desenvuelven bien en la vida cotidiana (Kazdin, 1999). El castigo más frecuente no se asocia con mejor conducta, en verdad, tanto el castigo físico como verbal pueden incrementar las propias conductas que los padres, maestros y otras personas desean suprimir. Lastimosamente dicho método tiene en la actualidad muchos adeptos, y pese a las consecuencias sociales que agobian nuestro país, en muchas familias el maltrato es aceptado como un mecanismo de relación social.

Fuente: Artículos Gratuitos Online de Articuloz.com

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