La despensa en orden
Organizar y mantener al día la despensa nos permite ahorrar tiempo y dinero, alarga la vida útil de los alimentos y nos facilita, además, la elaboración de platos sanos y naturales.
Los cambios en los hábitos de vida también han influido en nuestras pautas de consumo. Debido a las obligaciones laborales y familiares, cada vez tenemos menos tiempo para hacer la compra. De ahí que sea importante sacar el máximo provecho de cada visita al supermercado para comprar alimentos que perduren en perfectas condiciones en el hogar hasta el momento de su consumo.
Para ello es imprescindible organizar la despensa de casa y dotarla de un surtido completo de alimentos que debemos almacenar en el lugar adecuado (a temperatura ambiente, en la nevera o el congelador) con el objetivo de alargar su vida útil. Mantener la despensa al día permite ahorrar tiempo y dinero, respaldar las necesidades culinarias en cada momento y facilita la elaboración de platos saludables y atractivos con productos naturales.
Adecuar el contenido
La despensa debe tener de todo, pero en su proporción justa. Se trata, en definitiva, de rotar los alimentos y adaptar su contenido a nuestro ritmo de consumo. La disposición de los alimentos en el almacén está condicionada por la frecuencia de uso (los que utilicemos habitualmente estarán más cerca y a la vista) y por sus necesidades de conservación (mayor o menor exposición a la luz, humedad, corrientes de aire, etc.). Ordenarlos por grupos (grasas y aceites, especias, frutas y verduras, productos envasados, otros) nos permite conocer al instante qué alimento tenemos disponible y cuál debemos reponer.
A temperatura ambiente
Según la Fundación Española del Corazón, una despensa cardiosaludable debe contener los siguientes productos básicos: aceite de oliva virgen, vinagre, arroz, harina, leche, azúcar, sal, pastas variadas, legumbres (lentejas, garbanzos y alubias), hierbas aromáticas, cereales, frutos secos, café, miel, conservas (atún, sardinas, espárragos, pimientos morrones, maíz, salsa de tomate triturado y frito, guisantes, alcachofas, judías verdes), patatas, cebollas, ajos, limones y pan.
Grasas y aceites: se han de resguardar de la luz en un lugar oscuro de la despensa.
Especias: no deben faltar laurel, curry, orégano, canela, pimienta, pimentón, nuez moscada, vainilla, tomillo, romero, comino y azafrán.
Frutas y verduras: los plátanos, tomates u otras frutas que no estén suficientemente maduras pueden dejarse a temperatura ambiente, al igual que las patatas, cebollas, ajos, limones y frutos secos. Para su correcta conservación los colocaremos en un lugar fresco y seco.
Productos envasados: una vez abierto el envase, debemos conservar estos productos en un recipiente distinto y guardarlos en la nevera.
Otros productos: pan (del día, tostado y de molde), harina, levadura, azúcar, sal, cereales.
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