Tipos de Almejas

Almeja es el nombre con que comúnmente se conoce a varios moluscos bivalvos que viven enterrados en arenas o barros de las orillas de los ríos y mares. A continuación les presentaremos los tipos de almejas que existen...

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Las Almejas:

Moluscos Bivalvos

Dada la variedad e importancia del comercio de almejas en nuestros mercados, se citan a continuación las especies más significativas:

Almeja babosa o chocha (Tapes pullastra:

Valvas más alargadas y fuertes que las de la fina. El color de las mismas es crema, con dibujos geométricos de color marrón o púrpura. La buena calidad de su carne la posiciona en el mismo nivel de aceptación que la almeja fina.

Almeja dorada (Tapes aureus):

El color dorado o blanco de sus valvas y la menor calidad de su carne la diferencia de las anteriores.

Almeja rubia (Tapes rhomboideus):

El color de sus valvas varía del blanco amarillento al marrón y suele presentar dibujos en toda la superficie. Apreciada comercialmente, aunque de consumo más local que las anteriores.
Se consumen las más grandes crudas abiertas sobre cama de hielo. Las más pequeñas en salsa verde o la marinera, y también al vapor, rellenas, etc. Sirven como guarnición de platos de pescados, arroces, pastas y sopas.

Almejas Finas:

La concha de la almeja fina posee unas líneas en forma de radios y otras concéntricas que forman sus característicos cuadraditos. Esta es la primera diferencia con la babosa. Su color será distinto dependiendo del sustrato (arena) donde se criase, variando entre blanco y acastañado. Sus sifones son largos y están separados uno del otro, en toda su longitud, siendo esta otra buena característica para distinguirla de las demás almejas.

Todas las almejas, sean de la clase que sean, hay que sumergirlas en agua fría con sal para que se abran y suelten la arena que tienen en su interior. Hay que dejarlas al menos una hora. Si se tiene poco tiempo se puede agregar al agua de remojo un chorro de vinagre que acelera el proceso de limpieza. Se escurren y se lavan bien poniéndolas en un colador grande, a continuación se preparan como se desee. La comprobación de que todas las almejas están vivas es prioritaria. Todas deben estar con las valvas pegadas y si alguna las tiene abiertas se eliminan. Las que estén ligeramente abiertas hay que comprobar que están en buenas condiciones, dándoles un golpecito. Si se cierran están vivas, sino están muerta y hay que tirarlas.

La fina es de todas las variedades de almeja la que tiene la carne más tierna y por lo tanto es la más apta para degustarla en crudo. Pero también forma parte de cazuelas marineras o caldeiradas, paellas, sopas de pescado, a la marinera, con habas y hay quien las prepara con grelos y unto resultando muy original.

Para aprovechar todo su sabor en guisos, es aconsejable abrirlas con agua justo el tiempo necesario. Se sacan las almejas con una espumadera y se cubren con un poco del caldo de cocción para que se mantengan jugosas. El caldo se pasa por una manga de tela por si hubiera alguna impureza y se aprovecha para elaborar el guiso que se vaya a elaborar. Las almejas se añadirán al final, cuando el guiso esté prácticamente hecho, para que mantengan su textura de forma adecuada. Una almeja recocida es incomible.

Almeja japónica:

La característica que más destaca de esta almeja japónica es que tiene las estrías muy marcadas. Las líneas que surcan su concha forman unos cuadrados pequeños al cruzarse, estos cuadrados son mucho más marcados que los de la almeja fina. Cuando está abierta es cuando se puede ver que tiene dos sifones unidos hasta la mitad, que la diferencia con la almeja fina. En cuanto al color es, normalmente, oscura, moviéndose en tonos entre tostado y gris casi negro.

Todas las almejas, sean de la clase que sean, hay que sumergirlas en agua fría con sal para que se abran y suelten la arena que tienen en su interior. Hay que dejarlas al menos una hora. Si se tiene poco tiempo se puede poner en el agua un chorro de vinagre que acelera el proceso de limpieza. Se escurren y se lavan bien poniéndolas en un colador grande. A continuación se preparan como se desee. Hay que comprobar que están todas vivas. Si alguna tiene las valvas abiertas está muerta. Si se tiene duda, hay que darles un golpecito contra una superficie dura y si responde cerrándose, está viva, sino responde, es que está muerta y hay que tirarla. No aprovechar ni forzar las almejas que una vez cocidas siguen cerradas.

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